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Julio 2009
Hoteles de paso que exploran la fantasía El diseño interior ecléctico y lúdico de los moteles de paso asombran cada vez más a los usuarios. Por: Raquel Ochoa. CNN Expansión
Son las 9:30 de la noche. Eduardo y Olivia recorren en auto Calzada de Tlalpan, cerca del estadio Azteca, en la Ciudad de México. Él pisa a fondo el acelerador. Con sólo un giro del volante entran al motel. Lacónico, el camarero les indica el costo: “Económico, 360, con jacuzzi, 500 pesos”. Mientras Eduardo busca el bar, Olivia sube a la habitación para cambiar los jeans y la camiseta por algo más atrevido. Ella echa una mirada alrededor y...
La habitación es diferente, parece girar en el espacio, todo está ante su vista: los espejos, la regadera, la cama, una rara mesa acompañada con sillones color naranja. Olivia y Eduardo están en un motel diseñado por DIN Interiorismo que ofrece a los aventureros noctámbulos una oferta diferente: no rentan habitaciones, sino experiencias.
La sensualidad y el erotismo como puede apreciarse en muchas películas del cine mexicano, poseen connotaciones inherentes a lo vulgar, los barrios bajos, a los cabarets y, por supuesto, a los hoteles de paso. Aurelio Vázquez Durán, director general de DIN Interiorismo, propone romper con esos paradigmas con una propuesta incisiva e irónica, divertida, cálida y efímera. Está en constante búsqueda no de la forma sino del infinito asombro del usuario.
Sus proyectos son escenarios teatrales en donde los enamorados son los protagonistas y él únicamente les brinda las herramientas para que desarrollen sus fantasías. La diferencia entre una habitación de un hotel de negocios, uno familiar y un motel, es el usuario.
En el primero, se debe pensar en las necesidades del empresario, en conexiones para computadora, sillas cómodas, buenas comunicaciones. La habitación de un hotel familiar necesita espacios para niños, albercas, juegos. En los moteles, en cambio, las personas buscan fantasías, erotismo e ilusión, esto da como resultado un espacio lúdico y teatral, explica Vázquez Durán.
Rienda suelta a la imaginación
La mayoría de los moteles tradicionales no aportan nada a la fantasía ni al erotismo. Todo lo contrario, muchos tienen errores terribles de iluminación, usan materiales poco cálidos y una mala distribución del mobiliario. No parten del usuario, sino de una visión tradicional del espacio. El diseño de DIN es maximalista, combina de todo, rompe con la monotonía y echa a la licuadora creativa todos los ingredientes necesarios para dar forma a un escenario de placer. Mezcla diferentes elementos originando el eclecticismo del espacio. Lo mismo puede combinar una banca muy retro con un dosel del siglo pasado, puede incluir un columpio o jugar con los espejos, la poesía, los colores o los materiales.
DIN suprime los textiles, porque no dan la sensación de limpieza e introduce pisos cerámicos, sobre todo los porcelánicos que son de alta resistencia, nula porosidad y dan una sensación de calidez. También juega con las maderas, las formaicas, los aceros y los aplanados en las paredes.
El entorno exige generar una sensación de suavidad y de apapacho; se buscan materiales lisos y acogedores. Por lo mismo, quedan fuera las pastas rústicas y agresivas que se alejan de la calidez. El mobiliario se caracteriza por materiales sintéticos, imitaciones en piel y plásticos. El diseño también utiliza los cristales, las transparencias y los colores.
En la distribución del espacio, salvo el WC que se mantiene aislado, el resto integra un todo único, divisible sólo por transparencias.
Voyeurismo puro
Vázquez Durán recurre mucho a las transparencias, detalles que despiertan la imaginación y la fantasía. Todo está al alcance de la vista: la cama, la regadera, el lavabo, el jacuzzi, invadido por la sensualidad de los colores cálidos, llamativos, alegres, eufóricos e incitantes, como los rojos y los naranjas quemados.
La idea es exaltar el placer porque el usuario está unas cuantas horas en la habitación, así que lo invitamos a experimentar con los colores. Un techo rojo, verde o naranja provoca nuevas sensaciones, dice el interiorista.
El diseño permite jugar con la luz (directa, indirecta, tenue, puntos focales) y le da al usuario la posibilidad de expresarse a través de la iluminación, otorgándole el poder de decidir la intensidad y el espacio u elemento a alumbrar, acompañado de un mobiliario divertido.
“Hacemos sillones con formas extrañas, que sirvan para despertar la imaginación. Está pensado para que el usuario juegue y se asombre con las posibilidades”, finaliza Vázquez.
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